Satyameva Jayate. Namaste. 'Bienvenido', 'aventurero de la vida'. ¿Ya 'te' alimentas bien?


Esta página a la que accedes es una página de vanguardia en cuanto a autoconocimiento.

En ella se recoge la más pura esencia de los más grandes maestros-buscadores conocidos (seleccionados y sintetizados) de todos los tiempos, su auténtica enseñanza, la invitación a lo que ellos experimentaron, y que es Algo que pasa desapercibido para una amplia mayoría de mortales, envueltos en fantasías y enredos.

Siempre es más fácil de aceptar una mentira repetida mil veces, que una verdad que suena como nueva, y más si choca con lo culturamente admitido. Siempre ha ocurrido así, y, probablemente, siempre ocurrirá; pero como decía Mahatma Gandhi "Incluso si eres una minoría de uno solo, la verdad sigue siendo la verdad" o "Aunque la verdad esté en minoría, sigue siendo la verdad".

La advertencia queda hecha, buscador (encontrarás alguna advertencia más un poco más abajo, antes de comenzar con las entradas).

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Para los seres que visitan sanosano...
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sanosanorequetesano no está dirigido a una amplia mayoría sino a una espléndida minoría. No es para los que huyen de sí mismos, sino para los que han decidido dejar de huir y mirarse de frente y sin miedo, con una simple sonrisa infantil desplegada en el rostro.
Como
podéis ver, la vía que se propone en sanosanorequetesano, no es la vía ordinaria, la del alimento puramente exterior. No es la ruta de la evasión, ni tampoco la del ego y el dinero como motores fundamentales para el desarrollo del individuo. Por ello, encontraréis pocos compañeros en esta senda, pero los que encontréis serán auténticos, puros jades brillando a la orilla de un río de montaña.
En este camino, surcado desde la antigüedad por grandes seres (seres fundamentales en la historia del planeta), no importa la cantidad sino la calidad del caminante. Una sola llama puede modificar para bien la estructura del Universo, una sola llave puede abrir casi todas las puertas, y un corazón limpio y sin miedo no tiene fronteras.
Cuando caigas, recuerda que la caída pasará. Cuando dudes, regresa a la meditación, a la mente clara, a la soledad del bosque; luego, continúa la marcha como buenamente te inspire el interior.
La vida es una senda de crecimiento, una vía en la que la conciencia se va haciendo cada vez más presente. Qué bello es vivir plenamente despierto.

Por un motivo muy concreto no hay opción a comentarios en este blog, pero siempre podéis dirigiros al email: nirbala1@hotmail.com; también, como en casa.

Ahimsa

Para comunicaciones con Braddha Bala dirigirse igualmente al correo nirbala1@hotmail.com

ADVERTENCIA: Muchas de las conclusiones publicadas en esta página se hallan en la vanguardia de la búsqueda espiritual (sobre todo las entradas tipo Koan). Por ello, algunos textos pueden provocar un inicial rechazo en parte de los visitantes que pasen por aquí (dependerá de su grado de evolución interior). No os preocupéis, todo esto está dentro de los márgenes de la normalidad, porque como decía Lao Tsé: "La vía verdadera no es la vía ordinaria", y qué es "lo normal" en este mundo, sino una gran anormalidad.

Salud y buenos Alimentos.

jueves, 2 de febrero de 2012

Esto también pasará

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Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte: - Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total...

Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada. El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:

-No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje –el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas –le dijo- mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación-

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía “ESTO TAMBIÉN PASARA”.

Mientras leía “esto también pasará” sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo. El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo: -Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.

-¿Qué quieres decir? –Preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.

-Escucha –dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero. El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado. Entonces el anciano le dijo:

-Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.


(Fuente: MEDITacción FB)

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