'Tú' eres igual al mar. 'Ve' y contempla el mar. Todo ese alboroto, ese chocar de olas, ocurre en la superficie; en lo profundo, cuanto más profundo 'vayas', más, más calma hay. En el punto más profundo del mar no hay alboroto, no hay ni una ola. Primero, 'métete' hasta lo más hondo de 'tu' mar, así 'puedes' obtener una cristalización calma, así 'puedes' llegar al punto que ninguna perturbación alcanza. 'Quédate' ahí. De ahí provienen todos los cambios, todas las transformaciones. Cuando 'hayas' llegado allí
(Osho)