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"El maestro 'tiene' una mente abierta, tal que un mar infinito. Mejor dicho, un día 'abandonó' la mente y 'se' instaló en algo superior, en una flor, en una sonrisa, en un simple batir de palmas en un teatro anónimo.
El maestro 'está' tranquilo instalado en tal remanso. 'Está' en el mundo y no 'lo' está. 'Parece' y no 'parece'. A veces 'se' le considera extraño e incluso un enemigo por 'su' aspecto distinto, por 'su' pensar diferente, fuera de comunes prácticas.
El maestro 'es' alguien ajeno a lo instalado, a lo aceptado, al todos, al bien común, a la cultura predominante.
Por lo normal, 'es' un guerrero solitario en los conflictos, mas... qué bellos son los brillos del Sol sobre 'su' armadura."
El maestro 'está' tranquilo instalado en tal remanso. 'Está' en el mundo y no 'lo' está. 'Parece' y no 'parece'. A veces 'se' le considera extraño e incluso un enemigo por 'su' aspecto distinto, por 'su' pensar diferente, fuera de comunes prácticas.
El maestro 'es' alguien ajeno a lo instalado, a lo aceptado, al todos, al bien común, a la cultura predominante.
Por lo normal, 'es' un guerrero solitario en los conflictos, mas... qué bellos son los brillos del Sol sobre 'su' armadura."
(Braddha Bala)
(Fuente imagen: reflexionesdeunaestudiantebudista.blogspot.com)